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03 de agosto de 2021
Historia de la ciudad

El núcleo de Játar se encuentra enmarcado en la falda de la Sierra de Játar, considerada como auténtico pulmón vegetal de la zona. El municipio ha sido habitado desde tiempos prehistóricos, de ahí que existan todavía restos de asentamientos neolíticos que datan de unos 2000 años antes de Cristo.

El terremoto de 1884 no afectó de forma significatia a nuestro municipio, pero aún así hubo que reconstruir un barrio entero, que al estar sufragado por la Prensa Asociada de Barcelona, pasó a llamarse barrio de Cataluña.

Origen del nombre de Játar

 

Antiguamente el municipio de Játar se llamaba Játor, que provenía de jatería, el cual era una cortijada, repleta de chozas, pues sus habitantes eran pastores y ganaderos que tenían su ganado en el corral de Caliche, el corral nuevo, el corral de José, el corral de los cortadores y el Linarejo, todos al pie de la sierra del mismo nombre.

Por estas tierras en tiempos antiguos existían muchos lobos, por lo que los pastores no podían descuidar el ganado. Vivían en la sierra prácticamente todo el año, cuidando el ganado y sólo bajaban a su casa cada quince días.

La comida se la llevaban los zagales, jóvenes muchachos que les ayudaban con el ganado y bajaban por las noches al pueblo, a recoger el puchero, el pan y poco más de comida, alguna que otra manta, ropa y unos alpargates.

En otros tiempos, lo que hoy conocemos como el merendero, el camino del Nacimiento gordo y las casas nuevas, era un chaparral, de ahí el nombre de esta zona.

Los zagales caminaban entre chaparros y quejigos desde el pueblo hasta que llegaban al corral de su dueño donde se encontraba el pastor, al pie de la Sierra y donde hoy está el polígono ganadero.

En la provincia de Granada había otro pueblo llamado Yator y las cartas del correo se cruzaban muchas veces con las de nuestro pueblo, Játor, confundidas por su parecido nombre.

Los pastores, que eran los únicos que recibían correspondencia debido a sus negocios, cansados de que las cartas se retrasaran y que en muchos casos se perdían, decidieron nombrar al municipio con el nombre de Játar, para que de esta forma acabar con los malentendidos entre los dos pueblos y que éste tuviese nombre de mujer.

Además escribieron una coplilla en honor a ellas, la cual decía así: "antiguamente eran sosas todas las aguas del mar, se metió una jatareña y se volvieron salás".